Perdiendo el camino

Al nacer, nuestra vida es un cuaderno en blanco. De nosotros depende escribirlo de una u otra manera”

Abre el texto una frase utópica, de esas que se han puesto ahora de moda, y que seguro que todos nos hemos planteado, consciente o inconscientemente, en un punto de nuestra vida. Podemos tomarla por cierta. Podemos pensar que al nacer nuestra vida es un cuaderno en blanco. Podemos estar seguros que seremos nosotros los que escribiremos sus páginas. Pero, quien nos dirá que tenemos que escribir?

Eso muy probablemente vendrá determinado dependiendo del lugar y el estrato social en el que nazcamos. En mi caso el camino a seguir estaba más que claro. Quien marca ese camino? Todos y nadie. Un día te miras al espejo: tienes 23 años, has terminado una ingeniería superior y estás empezando un master a la par que tienes trabajo. Has cumplido todas las expectativas, la gente se siente orgullosa de ti, tus padres se sienten orgullosos de ti y hasta tu te sientes orgulloso de ti mismo. Todo está ya hecho. Sólo debes progresar en el trabajo, encontrar a alguien a quien entregar tu amor, tener un hijo y encontrar un lugar donde criarlo. Después de estó afrontarás tus problemas como una mujer adulta o un hombre adulto y pensarás en la cantidad de cosas que podrás hacer al jubilarte.

En algún momento sin embargo pierdes el camino. ¿Como puede ser? ¿Es posible que alguien que lo tiene todo lo tire por la borda por un capricho? Resulta que un buen día decides salir a recorrer el mundo. No a hacer turismo, a vivir mientras viajas. En ese momento pierdes el camino. Abandonas el trabajo y te vas a “vivir una aventura”.

¿Que piensas hacer cuando vuelvas? Pareciera que el hecho de viajar, independientemente de lo largo que sea el viaje es una pausa de la vida real. Cuando vuelvas deberás recuperar tu vida y volver a reincorporarte al camino. Sí, a aquel camino que habías perdido. ¿Por que no iba a ser una pausa?. Cuando uno se va de vacaciones lo único que hace es descansar de la “vida real”. Pero es solo un parentesis.

La vida es la actitud con la que pasamos por este mundo. Cada experiencia la construye y le da forma y cada día que pasa borra las huellas detrás nuestro. Cada página que escribimos en el cuaderno vuelve a quedar en blanco en cuanto le damos la vuelta. Supongo que lo que queda detrás de estas frases grandilocuentes es que uno debe tratar la vida como si no hubiese parentesis, como si no debiese volver a ningún camino.

Hace unos meses salí de viaje, confiado, con muchas ideas en la cabeza, convencido de todas estás cosas y de muchas otras. Una persona llena de convicciones. A día de hoy me encuentro perdido: algunas de mis convicciones se han diluido, otras han desaparecido, algunas se han hecho más fuertes y otras nuevas han nacido.

Quizás el viaje siembre dudas, deshaga convicciones y cree otras nuevas. Quizás el camino que nos dijeron que debíamos escribir acabará en el cuaderno, quizás no. Quizás no sepa en que debo creer o las cosas en las que creía sean ahora menos reales. Quizás, pero ya se encargará la vida de decirnos quienes somos.

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