Vuelta a casa

“El aburrimiento es el que ha inventado los juegos, las distracciones, las novelas y el amor. – Miguel de Unamuno”

Estoy de vuelta en casa. He viajado durante un año y dos meses, un poco más. Hace 8 días que volví y no he tenido tiempo para nada, aunque he tenido tiempo para mucho. Al salir de viaje he podido ver muchísimas cosas, bonitas o no. Quizás una de las más importantes cosas que he podido ver ha sido la sociedad en la que vivía, desde fuera, sin prisas.

Parece que tendría que haber aprendido de ello, de una observación externa y tranquila y sin embargo, he vuelto a casa y en pocos días me he visto arrastrado por el ritmo de vida que veía desde fuera y al que me prometía no volver.

Vivimos en una sociedad donde el silencio está siendo desterrado. El aburrimiento apenas tiene lugar. Tenemos infinidad de estímulos, de opciones, de entretenimientos. Las nuevas tecnologías contribuyen a ello: infinidad de opciones, de distracciones y de estímulos en la palma de nuestra mano sin levantarnos del sofá.

Hoy en día parece que no tenemos tiempo para aburrirnos. Lejos de ver esto como algo positivo me preocupa. Hace 8 días que llegue a casa y todavía no he tenido tiempo de pensar en todo lo que ha pasado. No he tenido tiempo de pensar en que me parece el haber vuelto a casa. Sin embargo todos parecen esperar respuestas a esa pregunta. ¿Que me parece el haber vuelto a casa? No lo sé. No he podido pensar en ello, todo ha sucedido, está sucediendo, muy rápido.

Nunca me aburrí viajando, pero fui capaz de encontrar esos momentos de paz en los que reflexionar. Esos momentos en lo que te encuentras a solas con tus pensamientos y puedes decidir que te parece todo aquello que has vivido. Esos momentos en los que realmente aprendes algo, extraes conocimiento de la experiencia.

Ni que decir, que desde que compré el teléfono en la última visita a Tailandia esos momentos se han reducido. El teléfono ofrece multitud de entretenimientos al alcance de la mano. Hasta puedes decidir cual prefieres en cada momento.

Necesito encontrar ese momento en el que mi cabeza pueda decidir que le ha parecido realmente todo lo que ha vivido. Encontrar esos momentos en los que, igual que hacia en el viaje, me pueda parar a hablar conmigo mismo.

¿Estamos perdiendo en nuestra sociedad la capacidad de aburrirnos? ¿Estamos perdiendo con ello la capacidad de reflexionar, de crear?

 

 

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Vuelta a casa

Un comentario en “Vuelta a casa

  1. luis ezquerra dijo:

    Al margen de otras cuestiones, hay una premisa básica. Debemos aprender de la experiencia y en la experiencia. Sacar los máximos conocimientos y valores de nuestras experiencias. Y para eso, primero hay que provocarlas y, segundo, estudiarlas y aprender.

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