Cambios, limitaciones

Lenguaje: Conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente. – RAE”

Llevo ya, o llevamos mejor dicho, un tiempo viajando. Este tiempo se ha convertido en un viaje de aprendizaje y autodescubrimiento. Tras un tiempo los lugares dejan de ser importantes, lo importante es lo que vives en cada lugar, lo que sientes. Llevo un diario sobre las experiencias que voy viviendo durante el viaje. Resulta curioso darse cuenta como las experiencias cambian, lo que sientes es distinto, pero las palabras son las mismas. La misma palabra para expresar situaciones distintas. La misma palabra para expresar distintos estados de ánimo, distintos sentimientos. Un día te das cuenta que el significado de una una palabra, de una frase, de una idea, ha cambiado para ti. ¿Has cambiado tu? ¿Ha cambiado el significado de la expresión? A fin de cuentas te das cuenta que ha cambiado lo que sientes.

Eso nos lleva a la definición de lenguaje de la RAE, el lenguaje es el conjunto de sonidos que permite especificar lo que el hombre piensa o siente. Nuestro lenguaje está entonces subordinado a nuestro pensamiento, a nuestros sentimientos y en última instancia a nuestra experiencia, que no es otra cosa que nuestra vida.

Viajando, o no, sin embargo, me he encontrado que en ocasiones el lenguaje del que dispongo no es suficiente para expresar aquello que siento, aquello que necesito expresar. Es frustrante que en ocasiones el lenguaje se quede corto. Al reflexionar, al pararme a inspeccionar lo que siento, pese a que el lenguaje no es suficiente es inevitable terminar poniendole palabras. Se amolda entonces el pensamiento a lo que puedo expresar. ¿Significa esto que no es sólo el lenguaje lo que queda subordinado el pensamiento si no que es también el pensamiento el que queda subordinado al lenguaje? ¿Puede una persona con un lenguaje más rico tener pensamientos más complejos?

Parece que son dos conceptos altamente relacionados. Son ideas sobre las que me gustaría profundizar. Mientras, no puedo dejar de pensar, de darme cuenta, que mi lenguaje ha cambiado conforme yo he ido cambiando, conforme he necesitado nuevos significados. Tampoco puedo ignorar que en ocasiones ha sido mi pensamiento, lo que siento, lo que ha necesitado adaptarse a lo que puedo expresar.

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Cambios, limitaciones

Ser algo en la vida

Trabajo muy duro para que mi hijo vaya a la universidad y sea alguien en la vida.”

En los países por donde pasamos proliferan las escuelas internacionales. Las escuelas donde se enseña en inglés y donde se copian los grados y los sistemas educativos de Francia, Estados Unidos, Alemania u otros países. Allí por donde paso no dejo de ver institutos orientados a mandarte a estudiar al extranjero. Empresas que se dedican exclusivamente a encontrarte un maravilloso trabajo en el extranjero.

Ves los documentales, oyes a la gente: deben trabajar muy duro para que sus hijos vayan a la universidad y tengan una vida digna. La imagen que se vende desde el propio país es clara: somos pobres, este país no tiene nada. Es una imagen, que siempre me parece introducida por extranjeros que poco se han parado a conocer la cultura del país.

En los países donde se ve esta situación hay una abundancia de recursos que muchos países de Europa envidiarían. Muchos dirán que hay muchos recursos pero mucha corrupción. Igual que en España, igual que en muchos países de Sud-America. La superioridad moral que traen muchos extranjeros a estos países les deja ver poco de la verdadera cultura del país.

En cualquier caso, me pregunto que debe ser tener una vida digna. Que tiene de indigno trabajar duro toda una vida, crear un negocio y cuidar de tu familia? Que tiene de indigno trabajar en el campo día tras día para ayudar a tu família y a tu comunidad? Porque tiene una vida más digna alguien que ha ido a la universidad?

El problema no es la idea de que ir a la Universidad te de una vida más digna que la de aquellos que no han ido. El problema en estos países es mayor. El inglés es casi más importante que la propia lengua para “ser alguien en la vida”. La cultura y enseñanzas occidentales son mejor que las propias si se quiere “llegar a ser alguien en la vida”.

En Europa los universitarios no queremos aceptar trabajos “poco cualificados” porque es una deshonra para alguien que ha estudiado. Sin embargo, quien se encarga de hacer las comidas en los restaurantes, de servirnos en los bares, de limpiar las casas, de cultivar la comida o de procesar los alimentos o vendernos, son muchas veces personas sin estudios universitarios. Son trabajos menos dignos por ello? Tratemos de vivir sin ellos. Veremos entonces de lo que sirven los estudios universitarios.

No quisiera despreciar tampoco el esfuerzo de aquellos que estudiamos. Pero no creo que se pueda llegar a un país o estar en el propio introduciendo este tipo de ideas. No hay un trabajo más digno que otro y desprestigiar el trabajo en el campo es un perjuicio para todos.

Ser algo en la vida

Camboya

“…”

No hay frases porque no hay palabras. Es sorprendente lo poco que sabía de este país cuando llegué. Conocía el nombre de Pol Pot, conocía que había sufrido una dictadura, pero poco más. Ni siquiera había mirado guías así que tampoco sabía que ver. Después de unos días me duele la ignorancia. Una ignorancia profunda y selectiva que me asalta en cada unos de los países de Asia que hemos visitado hasta ahora y que en Camboya se ha convertido en un sentimiento doloroso.

Es increíble lo poco que sabemos de los países del resto del mundo. Es todavía peor lo poco que queremos saber de los países que no forman parte del “primer mundo”. Antes de venir a Camboya todo lo que oyes es que es un país bonito, con un ritmo tranquilo aunque todos los viajeros te advierten enfadados de que estafan a los turistas. ¿Ya está? ¿Nada de los esfuerzo por contener las lágrimas? ¿Nada de la cultura de un país que hace apenas 30 años vió a 1/3 de su población siendo exterminada?

Pero, ¿por que hablar sólo de la dictadura? Cuantos de nosotros sabemos los motivos que llevaron a la Kampuchea Democrática a está situación. ¿Acaso no conocemos los motivos que desembocaron en la segunda guerra mundial?. ¿Acaso no han vendido la historia de Camboya como un fracaso flagrante del comunismo, tal como lo fue en Rusia? Después de lo que he visto me niego a aceptar que se relacione lo sucedido aquí con el comunismo. Por supuesto que se hizo todo en nombre del comunismo, pero también la dictadura de Pinochet fue en nombre del capitalismo y la de Hitler en nombre del Socialismo. Lo que pasó en Camboya está más relacionado con la ignorancia y el extremismo, con la desesperación que con cualquier ideal socio-económico.

Yo no tenía ni idea de que Camboya había sido un protectorado francés que protegió muy poco o nada a las minorías de las zonas rurales. Poco sabía que el gobierno de Lon Nol, en Camboya, pactó con Estados Unidos para perseguir a los comunistas del país. Durante 4 años de lo que EEUU llamó la guerra secreta, se bombardeó sin pausa el país lanzando 3 millones de toneladas de bombas. Más que en toda la segunda guerra mundial. El país fue alfombrado de bombas igual que pasó en la vecina Laos.

¿No es normal que las gentes de Camboya simpatizasen con el movimiento de los Jemeres Rojos que debería liberarlos del gobierno de Lon Nol y del yugo Capitalista? Después de 4 años de bombardeos cualquiera hubiese querido un cambio. Cualquiera habría querido acabar con el gobierno que permitía el bombardeo sistemático de su propia población.

Es por eso que al tomar los Jemeres Rojos la capital de Phnom Phen muchos les dieron la bienvenida. ¿Y por que no? Poco se esperaban lo que pasaría. Cada vez que oígo hablar de las atrocidades del Angkar (‘la organización’, la cúpula del gobierno) tengo que hacer un esfuerzo por contener las lágrimas. Es sorprendente que el pueblo Camboyano sea capaz de sonreír aún hoy, más de 30 años después.

Las deportaciones al campo, los trabajos extenuantes, las torturas y las ejecuciones forman parte casi de cualquier gobierno totalitario. Sin embargo, las ejecuciones de recién nacidos, las ejecuciones y torturas a los propios ministros del nuevo régimen, la creación de abono humano, la muerte por desangrado o la muerte por inanición cruzan fronteras que conmueven a cualquiera que escuche algunas de las historias. Gente que trabajaba 12 horas al día con 250gr de arroz a repartir entre 27 personas como única comida al día. Cocinar era una traición al Angkar, comer caracoles era una traición al Angkar, no casarte con quien el gobierno indicaba era una traición al Angkar, no tener sexo cuando el Angkar lo ordenaba también era traición. Cantar, llorar o mostrar los sentimientos era considerado traición. Los niños ya no tenían padres, su único padre era el Angkar. Levantar la mano a tu hijo biológico era un delito contra el Angkar. En las salas de tortura gritar estaba prohibido, suicidarse estaba prohibido, morir estaba prohibido. Suena absurdo ponerlo por escrito, no lo es en absoluto cuando ves las instalaciones.

Todos los intelectuales fueron ejecutados. Para el gobierno de Pol Pot la educación erá un símbolo imperialista. Se abandonaron todos los medicamentos, se mató a los médicos y se remplazaron por campesinos con 4 semanas de formación. Se ejecutó a los maestros puesto que toda la educación debía provenir de la práctica, se mató a todo el que llevase gafas y a todo aquel que no tenía las manos ásperas. Afirmarlo así quizás no sea del todo cierto porque no se ejecutó si no que se les dejó morir de hambre. No tenían dinero para municiones.

No es solo la dictadura, es la herencia que dejó: un país con una mayoría analfabeta para salir adelante, cosa de la que todavía parecen resentirse. Un país que actualmente está lleno de desigualdades y de abusos procedentes de esta ignorancia, donde el dinero destinado a salir del bache no se sabe del cierto a donde va a parar. Muchos de los orfanatos son poco más que negocios encarados a turistas y a la venta de niños. Muchos de los centros de ayuda existen porque en realidad son lucrativos. Camboya tiene las esperanzas puesta en sus jóvenes aunque el ejemplo de los adultos no sea el mejor posible.

No es sólo Camboya, los países asiáticos han sufrido y han salido adelante en situaciones muy adversas, la mayoría de ellas provocadas por los colonialismos o las presiones de los países “del primer mundo”. Muchos de estos países son pobres porque nosotros hemos querido que lo fueran. Aún así no hay odio. La gente de Asia está hecha de otra pasta, quizás sea la religión, pero pese a las muchas adversidades son capaces de mirar a la vida con una sonrisa.

Acercarte al campo de tortura del S-21 en Phnom Penh, donde entraron más de 20.000 personas y sólo salieron con vida 12, y ver a uno de los supervivientes vendiendo su libro en el patio sonriendo ocasionalmente a algún visitante, delante del edificio donde estuvo encarcelado en una celda de 90 cm x180cm es una muestra de valor que hace que a uno se le salten las lágrimas.

No es una reflexión en la línea de los otros artículos del blog, pero tampoco debía serlo. Tan solo se trata de quitarme de encima esta horrible sensación de ignorancia que me acompaña en cada uno de los países de Asia y que es especialmente intensa en Camboya. Se trata de que todos reflexionemos sobre ello. Hay cosas que la humanidad no debe olvidar porque no deben repetirse nunca.

Camboya

¿Que le pasa a la gente?

Existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana; y de la primera no estoy completamente seguro.”

Le tomo prestada está frase a Einstein para empezar este nuevo post. Un inicio y un post que sean quizás demasiado duros porque todos hemos hecho estupideces. Viajando he visto que se puede llegar a cocinar con la nevera abierta o dormir con las luces encendidas por miedo a los espíritus. Aunque son gastos que quizás no tienen mucho sentido, más cuando la familia que deja la luz abierta toda la noche a duras penas tiene para comer, son situaciones que puedes llegar a entender.

Pero en ocasiones al observar a la gente te preguntas si este mundo ha evolucionado algo desde la época en que el pueblo iba a ver a los cristianos devorados por los leones en el circo. Hace un tiempo, pero ya estando de viaje, leía sobre una mujer que mató a un pájaro porque intentaba sacarse una foto con él.

En Camboya quizás la tolerancia a determinados comportamientos ha llegado a mi límite de la comprensión. El mensaje después de las aberraciones que se vivieron en las últimas guerras parece claro: hay cosas que no se pueden tolerar, hay desgracias que no deben volver a suceder. El caso del holocausto con los judíos, la dictadura de Pinochet, la dictadura de Pol Pot y otras similares. Por tal de que no se repita, las organizaciones de todo el mundo hacen considerables esfuerzos por mantener la memoria de estas tragedias.

No entiendo que alguien se suba a una pagoda sin camiseta cuando no está permitido subir a las pagodas ni entrar en el recinto religioso mostrando los hombros (ni para hombres ni para mujeres). No entiendo que la gente espere a que no mire nadie para entrar con zapatos a los templos budistas o hinduistas. Son muestras de una falta de respeto por la cultura y las tradiciones sorprendentes.

Pero aunque esto se ve en todos los países y en todas las culturas, lo que más me sorprende llegó en estos lugares en que se intenta preservar la memoria de hechos atroces.No entiendo como puede alguien hacerse fotos sonriendo en Tuol Sleng, un centro de tortura camboyano, al lado de las fotos de los prisioneros que murieron allí. No entiendo como alguien puede grabar un video en el mismo centro donde se enfoca de vez en cuando sonriendo, mientras escucha los testimonios de los propios carceleros explicando como torturaban allí a la gente. Menos aún entiendo que alguien vaya a Chown Ek, un centro de exterminio Camboyano, donde hay una pagoda con 17 pisos de cráneos humanos, que son sólo una parte de los que se encontraron y entre al recinto riendo, haciendo broma y bebiendo cerveza.

No me entran en la cabeza estos comportamientos, pero después de darle muchas vueltas, tampoco quiero entenderlos. Creo que este tipo de comportamientos deberían desaparecer y eso quizás pase por una mejor educación o por eliminar los odios que todos cargamos. La verdad es que no tengo ni idea, pero no me gusta ver a alguien grabando con la “go pro” un centro de tortura mientras habla con sus amigas como si estuviese grabando un paseo por la playa.

¿Que le pasa a la gente?

Democracia

Que fácil resulta ver la paja en el ojo ajeno y que difícil ver la viga en el propio”

En Vietnam me he llevado alguna que otra sorpresa. Al llegar a Saigon descubrimos una ciudad moderna, grande y con todos los servicios y comodidades de las ciudades a las que estamos acostumbrados en Europa. No debería extrañarme, pero después del paso pos otros países del sudeste asiático no puede dejar de sorprenderte lo “occidental” que es Saigon. Al ir subiendo hacia el norte del país descubres que no tu opinión es más o menos valida en todas las ciudades.

Otra de las cosas que me sorprendió enormemente es descubrir que Vietnam se basa en un sistema comunista. No sólo eso si no que como admiten los propios vietnamitas es una dictadura comunista. Eso me sorprendió todavía más. El 22/5/2016 habrá elecciones. ¿Cómo puede haber elecciones en un partido comunista? Así que sorprendido intentas informarte un poco más.

Resulta que en Vietnam existe un único partido político: el partido comunista de Vietnam. En un inicio existían 3 grupos comunistas que fueron unificados por Ho Chi Min en el único partido actualmente legal. Las protestas de estos partidos fueron brutalmente sofocadas por los franceses y terminaron con la muerte de Ho Chi Min que murió por las torturas sufridas. Ahora Ho Chi Min es el héroe unificador de Vietnam. A diferencia de en Vietnam, en España podemos escoger entre distintos partidos políticos con distintos ideales para que nos representen.

En Vietnam no se pueden elegir a los candidatos que se presentan a las elecciones. El partido único propone unas listas de gente del partido y los ciudadanos pueden votar a la lista o a alguna de las personas de estas listas que más le convenza para seleccionar a los comités que gobernarán durante 4 años. Sorprende porque este es un sistema muy parecido al nuestro. Nosotros tampoco podemos hacer nada por la elección de los candidatos dentro de los partidos. Se nos proponen unas listas y escogemos la mejor, o la menos mala para gobernar durante 4 años. Además si la lista cambia durante la legislatura no tenemos oportunidad de cambiar nuestra elección.

También nos contaron que la gente no se atreve a salir a la calle por miedo a la policía. La policía es muy estricta y las manifestaciones contra el gobierno no están muy bien vistas así que para ellos un régimen en el que no tienen poder para cambiar nada es evidentemente una dictadura. En España la gente no tiene prohibido manifestarse, aunque tampoco es tan sencillo como lo era antes. Incluso hay quien ha llegado a comparar con terroristas a los manifestantes. También aprobaron una ley para tener mayor control sobre las manifestaciones, aunque muchos ciudadanos no estuvieron de acuerdo con esta ley.


http://politica.elpais.com/politica/2015/06/22/actualidad/1434986964_878758.html?rel=mas

https://www.youtube.com/watch?v=xigQhqnl5sI

https://www.youtube.com/watch?v=vil9l0f9dIE

https://es.wikipedia.org/wiki/Informes_de_Naciones_Unidas_sobre_la_tortura_en_Espa%C3%B1a

https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com/2016/04/nueva-denuncia-espana-por-torturas-ante.html

En Vietnam no pueden opinar sobre el sistema económico que se les ha impuesto ni sobre las leyes que se aprueban o no. Me gustaría decir que esto es diferente en España, pero cada vez que un economista o político propone un cambio en el orden económico se le acusa de rojo, comunista, marxista, leninista u otros muchos calificativos que los medios de comunicación parecen tener preparados, independientemente de su significado, para criticar a todos aquellos que proponen un cambio. Así pues, parece que nosotros si que podemos opinar sobre el sistema económico en el que vivimos pero siempre que sean opiniones positivas. Sobre las leyes que se aprueban poco tenemos que decir, igual que no tenemos mecanismos para rebatirlas no tenemos mecanismos para retirar nuestro apoyo a aquellos partidos que pactan con partidos de ideología totalmente opuesta a la nuestra o a aquellos que aprueban leyes que no nos gustan. Cuando entregamos el poder, lo hacemos durante 4 años y sin condiciones.

No sólo en Vietnam, en todo el sudeste asiático se habla de la corrupción. Incluso publicábamos un post en damosunavuelta. Resulta fácil pensar que a todos estos países del “tercer mundo”, personalmente no creo en absoluto que sea una calificación correcta puesto que en algunos aspectos están más avanzados que los supuestos países del primer mundo, mejorarían mucho si no hubiese corrupción. Todos nos escandalizamos al pensar que un gobierno tan corrupto como el de Camboya pueda seguir gobernando. Creo que recientemente el partido político español que va en cabeza en todas las encuestas es precisamente un partido que ha sido acusado de varios casos de corrupción y entre otras cosas de financiación ilegal probada.

No digo que en España vivamos bajo un régimen totalitario o bajo una dictadura. Sería estúpido afirmar tal cosa, pero si tenemos tan claro que en Vietnam se vive una dictadura, si ellos lo tienen tan claro, quizás deberíamos replantearnos que significa democracia para nosotros.

Democracia

Monetizando la vida

Todo en esta vida tiene un precio”

A parte de esta demoledora frase inicial, que espero sea mentira, me voy a dar el lujo de contar alguna batallita. El Alms Round es una ceremonia budista en que los monjes salen a la calle a pedir comida y la gente les da arroz y en general lo que está en su mano darles. Viví esta experiencia en Myanmar de primera mano, formando parte de los monjes que pedían y resulta sobrecogedor. En ningún momento hasta que lo vi fui consciente de lo que significaba esa ceremonia. Aquí dejó la descripción porque más palabras sólo la estropearían.

En Luang Prabang, Laos, es posible asistir a la ceremonia del Alms Round. En este caso decidimos no ir porque la gente con la que hablábamos nos dijo que se había convertido en un circo. La propia ciudad está empapelada de carteles en que te animan a ser respetuoso con la ceremonia. Eso no impide que los tour organizados lleven a los turistas a ver el Alms Round, que los turistas se metan entre los monjes a hacer fotos o que la gente del lugar intente vender a los turistas comida para los monjes. Ha llegado a mis oídos que los monjes incluso amenazaron con dejar de participar en este circo, pero recibieron presiones del gobierno porque es un evento turístico que deja bastante dinero en el país.

Volvemos entonces a la frase que abre el post pero esta vez planteandola como pregunta: ¿Todo en esta vida tiene un precio? ¿No debería haber cosas que trascendiesen más allá de los nuevos dioses en que se han convertido el dinero, las trajetas de crédito, la televisión e internet?

Independientemente de la religión que profese cada uno, o incluso para aquellos que no profesan ninguna en absoluto, la espiritualidad, entendida sin organizaciones de por medio, es una guía para una sociedad cooperativa, que incita al individuo a ser mejor consigo mismo o con los demás. Quizás estás cosas, y también otras muchas, deberían estar por encima del dinero y el poder. En algún momento olvidamos que el dinero es solo un medio, nunca un fin. Ahora los países en desarrollo se ven obligados a presentar sus cuentas de beneficios al mundo olvidando en ocasiones estas cosas.

Eso justifica que sucedan cosas como la del Alms Round de Luang Prabang. Parecería claro que no todo en la vida de una persona tiene un precio, aunque las noticias te hagan dudarlo. Al mismo tiempo parece que cuando uno se da cuenta de ello es porque ya ha perdido / vendido todas aquellas cosas que no tenían precio. Suerte que no siempre es así.

Monetizando la vida

Rutinas

Uno tiene en sus manos el color de su día… Rutina o estallido – Mario Benedetti”

Cuando te decides a viajar alrededor del mundo después de una vida siguiendo el camino marcado, un excitante mundo se abre ante tus ojos. Cosas maravillosas, lugares que siempre has querido ver y culturas y tradiciones que nunca has conocido. Tu mundo tal y como lo habías conocido, con un horario fijo, unas tareas y unas rutinas llega a su fin. Ya antes de empezar el viaje las cosas se precipitan: hay que hacer papeles, preparar equipaje, etc. Uno debe prepararse en definitiva y resulta que está planificación tiene poco de rutinaria.

En estos momentos en que todo es nuevo, cada momento es maravilloso, emocionante. Aprendes, te dejas llevar, te equivocas y empiezas a descubrir un mundo nuevo. De repente te encuentras fuera de tu zona de confort y, aunque algunas veces no es la situación más sencilla, resulta estimulante y agradable. Podríamos decir que son momentos de felicidad.

Sucede lo mismo una vez empiezas a viajar, al poco tiempo te das cuenta de que lo que haces no es turismo. Tu viaje no va a durar una semana después de la que volverás a casa. Tu forma de viajar cambia y miras las cosas desde otra perspectiva. Sigues fuera de tu zona de confort, más cuando tu viaje ha empezado en un país con una cultura tan distinta a la tuya, y cada día es un reto en el que te enfrentas a muchísimas cosas nuevas. Cada día debes procurarte sitios donde comer y dormir, pero eso ya estaba en el plan. Cada día te enfrentas a situaciones nuevas que te ponen a prueba en todos los sentidos. Incluso la propia situación de decidir qué hacer al levantarte puede ser difícil, no imaginamos mientras vivimos nuestra organizada vida cuan difícil es hacer lo que queremos, porque, ¿qué es lo que realmente queremos? Pese a todo llega el final del día y te sientes bien.

Van pasando los días y te das cuenta que viajar es algo maravilloso, pero al final todas las situaciones dejan de ser extraordinarias. Uno asume como normales cosas que al principio le resultaban de lo más chocantes. Incluso en un entorno cambiante el ser humano es capaz de encontrar rutinas. De repente ves a otros viajeros o a turistas haciendo fotos a cosas o situaciones que no resultan en absoluto extraordinarias. Aunque si lo piensas bien, tu tienes la misma foto en el ordenador, la hiciste tiempo atrás!

No significa que quieras dejar de viajar, estás a gusto y muchas de las cosas que sentías mientras preparabas el viaje siguen estando ahí. Quieres visitar, conocer, descubrir y vivir. Seguramente está última sea la palabra adecuada. Muchas situaciones se han convertido en rutina, muchas cosas no te sorprenden como al principio, pero al tiempo que todo esto sucedia, el viaje te ha enseñado a disfrutar de las pequeñas cosas. Pequeños detalles, situaciones curiosas que hacen que al final del día te sientas igual de bien, de sorprendido, de feliz, que cuando empezaste el viaje.

Las preguntas que surgen entonces son: ¿Porque no disfrutaba antes tanto de estas pequeñas cosas? ¿Acaso la rutina no me dejaba hacerlo?

Viajar es una experiencia, un cúmulo de ellas, increíble, pero estés donde estés quizás lo importante sea aprender a disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida.

Rutinas