Muere

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos” –

Antonio Machado.

Colores, vida y momentos. La vida se escapa, no podría ser de otra manera. Que difícil fue marchar. Que fácil ha sido seguir. Que hermoso es el mundo: sus playas, sus gentes, sus bosques, sus selvas, sus prados, sus montañas, él, todo. Que hermoso poder disfrutar de ello y como me rompe el corazón. La belleza, eterna fugitiva de poetas, escritores, cantantes y tantos otros. La belleza, portadora de esos momento de felicidad genuina, simple, sin discusión, efímera: auténtica felicidad. Y como algo así podría doler tanto? Duele acaso la felicidad, lo bello o la visión de lo que el mundo nos ofrece? Nunca ha dolido tanto. Duele porque la visión de cada instante, de cada paisaje es sólo la pálida sombra de lo que fue, de lo que pudo ser, de lo que difícilmente volverá a ser. Es una muestra de los vacíos, de lo que antes estuvo lleno, es una muestra de ella misma, sólo una muestra. Duele porque es el reflejo de nuestro descuido, de nuestra gestión, de nuestra vida. Es el reflejo de como el artificio se ha convertido en bello. Lo que nunca fue más que medio es ahora fin, es ahora belleza. Mira un billete: observa en el la vida, observa la belleza, la salida del sol o el suave sonido del viento acariciando tu cara: nada. Corremos, luchamos, jadeamos pero no vemos lo que esperamos. No vemos porque no está donde miramos. No encontramos respuesta porque no le preguntamos a quien corresponde.

La selva tailandesa, la selva malaya, las playas de Borneo, la India, Nepal, Vietnam… ¿Donde? ¿Donde no hemos vendido la belleza? ¿Donde no hemos vendido esa felicidad genuina y efímera? Ese momento inalcanzable de nuevo. Que más da el lugar. Hablamos del momento. Ese momento en el que miras a tu alrededor y te preguntas ¿Desearía estar en otro lugar? Luego sólo viene una respuesta: no.

Hay felicidad en el futuro, hay belleza? La hay, pero no la de ahora. No la que estamos matando. Y entre esos momentos felices que encontremos en un posible futuro, ¿No quedará siempre la culpa? ¿No miraremos atrás y pensaremos donde están los orangutanes? ¿Que se hizo de las islas paradisíacas de filipinas? ¿Era antes Andalucía un desierto?

Mientras somos la muerte no es, pero cuando sobrevives a lo que muere la muerte es y nadie escapa a la pena que trae consigo.

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